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DIFERENCIAS ENTRE DOLOR AGUDO Y CRÓNICO

El dolor es una herramienta que tiene nuestro cuerpo a través del sistema nervioso central para avisarnos cuando tenemos un daño estructural o estamos potencialmente cerca de ello. La definición internacional del dolor de la IASP es “El dolor es una experiencia sensorial o emocional desagradable asociada a un daño real o potencial en un tejido, o descrito en términos de dicho daño”. (1)

Clasificación del dolor

Para empezar lo más importante es diferenciar entre los conceptos dolor agudo y dolor crónico.

1. Dolor agudo: es un dolor que se aumenta en movimiento, de tipo alarmante, que se genera ante un peligro en una estructura corporal, además no suele durar más de 72 horas. Suele relacionarse más con un dolor de tipo inflamatorio u opresivo. (Figura 1)


2. Dolor crónico: La IASP (Asociación internacional del dolor) nos dice que el dolor crónico es: “Aquel que presenta un carácter intenso, que se mantiene en el tiempo más de tres meses, alterando la vida del individuo, que deja de tener una función protectora y que, por el contrario, deteriora la salud y las capacidades funcionales, convirtiéndose en una fuente de sufrimiento y discapacidad”

¿Cómo se activa nuestro cerebro ante el dolor?

Pero el dolor es un proceso mucho más complejo donde hay una activación cortical de múltiples áreas ante una señal dolorosa, entre ellas:

  • Amígdala: Emociones negativas y memorias pasadas. Esta zona cerebral es una gran influencia en el dolor crónico.
  • Tálamo: Es una zona cerebral que envía señales a muchas zonas cerebrales entre las cuales están zonas relacionadas con la disminución interna del dolor que tiene nuestro sistema nervioso, en casos de dolor crónico, esta analgesia endógena está algo alterada.
  • Córtex prefrontal: Es una zona cerebral que principalmente influye en los procesos de vigilancia de dolor, lo cual se correlaciona que a mayor atención le pone la persona a la zona de que siente dolor , mayor es la sensación dolorosa.
  • Corteza cingulada: Zona cerebral relacionada con aspectos afectivos y motivacionales del dolor, lo que se relaciona que personas con dolor crónico tienden a tener menor motivación por la recuperación , por lo cual si eso no cambia no habrá demasiados cambios en el dolor.

Queremos destacar que estas áreas relacionadas en el dolor forman la “Neuromatriz del dolor” que nos detalla como en el dolor influyen las memorias pasadas, emociones, motivación, vigilancia al dolor… (2)

¿Influyen nuestros comportamientos sobre el dolor?

Relacionado con lo anterior se proponen modelos actuales como es el “Modelo Biopsicosocial”, en el cual se tiene en cuenta los aspectos:

1.BIO Ligamento, hueso, músculo, tiempo de curación…

2.PSICO: Emociones, memorias, estrés…

3.SOCIAL: Aspectos laborales, económicos, familiares…

En esta imagen del libro “Explain Pain” Lorimer Moseley que nos explica como el dolor tiene diferentes caminos y como según nuestros comportamientos cogemos un camino más beneficioso u otro más engorroso donde es mucho más largo en tiempo y más difícil de llegar al final. (3)

Queremos dejar claro que evidentemente hay patologías que tienen aspectos autoinmunes, reumáticos, neurales que pueden dar dolor prolongado sin que haya conductas de vigilancia, miedo o recuerdos negativos sobre el dolor o la lesión. Al final cuando tenemos pacientes de este perfil, se hace una anamnesis e historia clínica detallada sobre factores de riesgo, patologías actuales y previas, datos personales acerca de su salud, estilo de vida… Por tanto y nosotros siempre lo tenemos claro “UNA BUENA VALORACIÓN” para tener las hipótesis de tratamiento más acertadas y ver si esas creencias, actitudes, factores sociales, económicos… tienen influencia en el dolor.

Esperemos que este tipo de información sea útil, que lo entendáis todos claramente y os sean provechosas.

Cualquier cosa no dudes en contactarnos por redes sociales o en nuestra web.

  1. IASP, 1994. Part III: (pp 209-214). Classification of Chronic Pain, Second Edition, IASP Task Force on Taxonomy, edited by H. Merskey and N. Bogduk, ISAP Press, Seattle, 1994. http://www.iasp-pain.org.
  2. Vlaeyen J.W.S and Linton S.J (2000) .Fear-avoidance and its consequences in chronic musculoskeletal pain: a state of the art. Pain 85 : 317-332

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